Espacio Abierto
Facilitando la Participación Creativa para el Alto Desempeño
El Relato de la Experiencia

Juan Luis Walker
Mi Experiencia con la Participación Creativa para el Alto Desempeño
por J.L. Walker B.

Desde Marzo del año dos mil dos y hasta Junio del año dos mil nueve, siete mil novecientas cuarenta y cinco personas han participado de un total de ciento cuarenta y uno talleres que he facilitado o co-facilitado en treinta y una organizaciones, utilizando mil ciento veintiocho horas cronológicas de actividades, que principalmente se refieren a la Tecnología de Espacio Abierto, al World Café y a la Indagación Apreciativa (bajar CV).

Gran parte de este camino lo he recorrido junto a Jorge Amigo, a quién desde aquí aprovecho de agradecerle su permanente amistad y ofrecimiento de oportunidades de aprendizaje y desarrollo.

La norma estadística señala que estas actividades para grandes grupos tienen por lo general una asistencia superior a las ochenta personas para un formato más frecuente de ocho horas en un día continuado de trabajo. Dos o más de estos eventos pueden tener más efecto que muchas otras pequeñas actividades tradicionales.

He conseguido grandes resultados con mucho menos esfuerzo y de manera bastante más económica y rápida, que lo que habitualmente se logra con otros enfoques. Por eso, risueñamente puedo decirles que mi experiencia me avala como un pequeño consultor que brinda grandes soluciones.

Prácticamente no uso transparencias y el data show no requiere de ampolleta de repuesto, ni mucho menos limpieza de su filtro de aire. Lo utilizo sólo cuando resulta imprescindible y la verdad que eso resulta bastante poco.

En mis actividades es la gente la que participa y despliega su entusiasmo, creatividad y libertad responsable. Promuevo la capacidad para conversar de lo que hay que hablar, haciendo emerger el inconmensurable poder para auto-organizarse, que si bien se hace ahora evidente no es menos cierto que desde siempre ha estado operando y es esa capacidad lo que en definitiva ha hecho que las organizaciones existan y funcionen. El reconocimiento de esta capacidad ha sido además el más potente de mis aprendizajes del último tiempo.

Mi aproximación a las organizaciones siempre es apreciativa, identificando por sobre todo lo que funciona y que resultaría deseable que se ampliara. Desarrollo propuestas que le quitan fuerza a los problemas y abren el espacio para la confianza, la escucha activa y el despliegue de lo mejor en cada una de las personas, aumentando la energía positiva para hacer con compromiso y pasión lo que el mundo y los clientes esperan que hagan. En mis encuentros con la gente invito a indagar sobre aquello que es de valor, de forma tal que genere más valor. El tesoro no está escondido afuera, se encuentra en lo más profundo de cada uno y es en la interacción positiva con los demás donde aflora.

Propongo simplificar lo complejo y practicar la ley de que menos es más. No ofrezco modelos ni concepciones teóricas a la gente, invito a conversar con las propias palabras permitiendo que desde el dialogo surjan otras nuevas más precisas para denominar lo importante en lo que todos estamos de acuerdo.

Nada mejor para todo esto que propiciar espacios y tiempos donde todos juntos podamos reunirnos. El círculo es la gran figura que nos convoca a todos y nos pone en condición de iguales como en realidad profundamente lo somos. El sentido de cohesión y unión que surge de todo ello es capaz de derribar las más importantes barreras y nos llena de entusiasmo y coraje para ser proactivos en la construcción de nuestro propio destino.

He propiciado con éxito el alineamiento estratégico con las grandes orientaciones de las organizaciones. Trabajo con lo dado, con lo que misma organización ha fijado como importante, no rallo la cancha, facilito la creatividad y la inteligencia colectiva.

Para ello reconozco el poder de hacer preguntas movilizadoras e invito a encontrar la mejor que los entusiasme a todos:
¿Qué podemos hacer para ser una empresa admirable?
¿Qué tenemos que hacer para alcanzar nuestra visión de futuro?
¿Cómo podemos contribuir efectivamente al desarrollo exitoso de nuestro proyecto empresa?
¿Cuáles son las principales acciones que nos permitirán tener un clima laboral más humano y productivo?
¿Cómo podemos enfrentar las oportunidades y desafíos futuros?
¿Qué tenemos que hacer para enfrentar positivamente el cambio?

Estos son ejemplos de grandes preguntas que hemos formulado a distintas organizaciones. La administración tiene sus hipótesis pero requiere que la gente formule las suyas y entonces aparecen las respuestas de todos, aquellas que tienen el verdadero potencial de éxito.

Sugiero estar preparados para sorprenderse gratamente. Desde estos espacios masivos de encuentros han surgido grandes descubrimientos, ideas y planes transformadores. No cuesta llevarlos a la práctica porque todos han participado en su génesis y están basados en aquello que funciona y que todos en alguna medida ya han hecho y conocen.

Una formula que al igual que a otros me ha funcionado maravillosamente, es primero realizar una Indagación Apreciativa, que identifique con precisión las mejores prácticas e historias frente a un tema dado, develando así las fuerzas positivas y recursos para el cambio. Invito luego desde allí a soñar y construir una visión compartida del futuro, utilizando el World Café. Para finalmente, a través de la Tecnología de Espacio Abierto, consensuar las acciones y diseñar por último un plan, que les permita a todos juntos avanzar hacia el futuro deseado.

Cuando digo todos juntos digo auto-organizadamente, utilizando la energía positiva generada, el liderazgo espontáneo levantado y las múltiples iniciativas ofrecidas. La administración coordina, apoya y ofrece recursos que van desde la utilización de la Intranet para la mantención de un foro abierto, hasta la definición y seguimiento de las principales líneas de acción emergentes. Algo nuevo ha surgido que está directamente relacionado con el poder de la gente.